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martes, 10 de junio de 2014

CABEZA FRÍA, CORAZÓN CALIENTE


Apenas un día para que se inicie la promoción entre la UD Las Palmas y el Sporting de Gijón, penúltimo peldaño para alcanzar la cima de un ascenso, ya podemos confirmar un dato que siendo doloroso parece innegable: el factor campo no será decisivo para el conjunto grancanario, quizá sí lo podría ser para el rival asturiano. En este capítulo de la temporada la respuesta de la afición isleña no es proporcional al acontecimiento que se vivirá a eso de las nueve de la noche en el Estadio. En amplio número no entiende como hace un año que este play off sea una fiesta con un premio de valor incalculable al final del camino. El partido de ida apunta a estar lejos de los más de 31.000 en el derbi, como ejemplo más ilustrativo; aquellos que empujaron con su aliento el cabezazo de Vicente Gómez hasta las redes del CD Tenerife.
Los jugadores de Josico Moreno y los fieles que acudan al escenario para el primer asalto de la promoción se las tendrán que ingeniar para hacer sentir al Sporting de Gijón que no juega cómodo en el campo adversario, como sí ocurrió apenas hace unos días con la Ponferradina. Es el peaje que se ha de abonar por una temporada inestable campaña y a un final donde ha cuajado más la decepción que la ilusión, a la vista de los últimos acontecimientos. La presencia del conjunto gijonés en el EGC ha reunido 16.944 en 2003-04, 18.121 en 2006-07, 12.040 en 2012-13 y 17.532 esta misma temporada. El dato previo ahora es una incógnita a pesar de que la UD Las Palmas puede ser equipo de Primera División en apenas once días. Eso está en manos de todos.
El aforo que registre este miércoles el Gran Canaria genera incertidumbre aunque va en crecimiento en las últimas horas. El ambiente es un factor que no está bajo control, sí en cambio el escenario deportivo. Ya han pasado tres semanas desde la marcha de Sergio Lobera, señalado en el 'bloqueo anímico' en el que dicen los protagonistas de aquel vestuario grancanario que se encontraban inmersos. Pero también se observa en la distancia la capacidad futbolística que pueda ofrecer la UD Las Palmas para este tramo de la competición, donde el manual de juego debía conocerse de carrerilla entre sus futbolistas. Josico no ha tenido tiempo para dar con la tecla correcta o corregir todo como él entiende: sí ha rescatado, en cambio, el orgullo de unos jugadores que han de sobreponerse a todo tipo de adversidades, propias y ajenas.
Las que ofrecerá el Sporting de Gijón serán múltiples. Porque sin dudas el rival que tiene enfrente la UD Las Palmas en la actual promoción es, junto al Barcelona B, el equipo que mayores recursos ofensivos tiene en su plantilla. Ahí reside una de las claves de la promoción, porque en especial la elección de la pareja de centrales y la vigilancia de estos será determinante en el desarrollo de esta eliminatoria. El dúo Scepovic-Lekic es el mejor de cuantos han habido esta temporada en la Segunda División. Son jugadores con olfato realizador, buen manejo del fútbol aéreo y acertados criterios para actuar a la contra. Junto al ex barcelonista Carmona, son los futbolistas que movilizan las acciones ofensivas. La última línea de la UD Las Palmas estuvo deficiente una vez más en el partido del pasado fin de semana frente a la Ponferradina. Sufrió serios desajustes que habilitaron a los delanteros bercianos llegar hasta las inmediaciones de Barbosa. E, incluso, en el 1-2 de Yuri se aprecia una arriesgada descoordinación que costó caro y dejó varios minutos fuera del play al conjunto grancanario.
Porque es fundamental que la portería grancanaria quede a cero en el choque de ida. Esa ha de ser una obsesión para los jugadores amarillos, incluso más allá que cualquier actuación de cuerpo a cuerpo, a base de golpes. En los doce últimos encuentros Barbosa quedó intacto sólo en el derbi, partido que además ofreció pocas ocasiones en ambos lados del campo. Si Las Palmas no logra elevar su sistema de contención ante un conjunto tan potente como el Sporting, difícilmente tendrá opciones de sobrevivir hasta la vuelta del Molinón, donde podría pasar de todo.
La idea de Josico en ataque, sin embargo, ofrece características distintas a la de su antecesor y también un factor común: hay un abuso de la posesión y apenas se abastece a los delanteros de balones para los remates. En dos partidos, Las Palmas logró anotar tres tantos, felizmente uno de ellos en jugada de estrategia. Éstos se produjeron en oleadas intermitentes, sin continuidad en el juego. En ambos encuentros Valerón fue suplente. El fútbol de toque amarillo está siendo más horizontal que vertical, un vicio que no acaba de erradicar a pesar del relevo técnico. Cuando es capaz de enlazar con sus hombres de vanguardia, Las Palmas ofrece en cambio mucha claridad en el área rival. Eso es un aliciente.
La presencia de Asdrúbal en los últimos minutos y del siempre invasor Vicente Gómez son lujosos recursos de banquillo en un equipo que reclama jugadores hermanados con el gol como ellos. Maky, en cambio, ha logrado darle un nuevo aire al ataque, donde también se produce una de las mejores noticias antes del play off: Carlos Aranda está mostrando en esta etapa de la temporada su mejor rendimiento, por capacidad en el regate, en el remate también y en el pase. No está tan solo arriba y eso se notó claramente frente a los bercianos cuando la UD decidió salir a por todas.
La elección del once por parte de Josico es fundamental especialmente en el primer partido, donde ha de ser Las Palmas el equipo que sorprenda al Sporting. El cuadro gijonés abusó de la comisión de faltas como recurso para romper a los amarillos el día del 2-1 en la segunda vuelta. Esa lección la tienen aprendida y es un arma que podrían utilizarla de nuevo en la promoción: "Tenemos que presionar lejos de nuestro campo a Las Palmas", advierte Abelardo.
Nada de lo que ocurra el miércoles en el Gran Canaria será definitivo; sí, en cambio, vinculante para la trayectoria final de una eliminatoria en el que se requiere cabeza fría durante 180 y corazón caliente. Es el momento de que la UD Las Palmas 2013-14 demuestra a España quién es realmente.

lunes, 26 de mayo de 2014

UN CESE CUESTIÓN DE MAGIA


Vujadin Boskov, el técnico serbio que nos dejó hace apenas unas semanas a los 82 años de edad y que estuvo de moda en el fútbol español, se empeñó cuando estaba en activo en confeccionar un catálogo de definiciones futbolísticas que trataban de simplificar los debates de sesudos del balón, empeñados en enredar conceptos y juicios. "Fútbol es fútbol y gol es gol". Para qué más, debió pensar.
Y es que muchas de las cosas que ocurren a equipos y deportistas podrían mirarse bajo una lente diáfana, que no se empeñe en localizar esquinas cuando muestra evidencias y conceptos claros. Por ello, otra cosa no ha podido perjudicar más a Sergio Lobera en su epílogo como entrenador de la UD Las Palmas que resultados determinantes adversos en el instante definitivo de la temporada. Tanto es que ya el Éibar es equipo de Primera División -léanlo bien: el Éibar- mientras el Deportivo lo hará en cuestión de horas. Primer objetivo echado por la borda y una de las razones de que en Ipurúa y próximamente en Riazor puedan estar de celebraciones es porque la UD Las Palmas no se mostró en el instante cumbre como un equipo candidato cuando tenía que darlo todo. Esa es una responsabilidad del entrenador.
El primer y principal enemigo de Sergio Lobera ha sido este balance de resultados adversos de las dos últimas jornadas, en aplicación del primer argumento de "cese es cese", Boskov dixit. A partir de ahí entraron en la noche del domingo (hasta las tres de la madrugada, hora de la decisión final), una serie de valoraciones sobre la mesa de reunión del consejo de administración y staff técnico -por cierto no estaba Juanito Rodríguez, acompañante del filial en Lorca- para poner allí todos los argumentos en pro y en contra claramente explicados este lunes por el director deportivo, Toni Cruz. Sergio Lobera, en esencia, no es entrenador de la UD en las seis jornadas finales de la temporada porque su magia no funciona en el vestuario. Y se ha sopesado que un año entero de trabajo corre riesgo de caer en el vacío. Ese dato es relevante y explica cómo un equipo, jugándose la vida en dos partidos que inicia ganando, los pierde y provoca entre sus incondicionales una estampida de grandes proporciones.
21.000 espectadores ausentes en las gradas de Gran Canaria de un encuentro a otro como local no pueden estar tan equivocados. El papel de Lobera ante la afición de la UD Las Palmas también ha cambiado. Un año atrás era hombre solicitado para charlas, fotos y conferencias; fue aclamado en la salida y vuelta a Almería para jugar la promoción, fue besado por los hinchas y se convirtió en icono de un movimiento que quiere desembocar en la Primera División. Pero su hechizo tiempo hacía que no funciona; de hecho este año ha escuchado la protesta popular aunque siempre gozó el respaldo que le merecía la apuesta del consejo y el tiempo de reacción. Le salvaban hasta aquí los resultados y un club presidido por la coherencia, que escucha opiniones técnicas y sociales pero que ha agotado todas las vías para hacer posible un sueño con el mismo capitán aferrado al timón.
Una empresa futbolística soporta todo tipo de vientos. Pero la última pata que la sostiene es el factor humano: los futbolistas. Ellos son el corazón, los brazos y piernas de todos los demás, de los que administran, los que organizan, los que alientan en las gradas y los que diseñan la estrategia. Lobera tenía en el vestuario un grupo de críticos y a jugadores que ya no estaban ni se le esperaban. Eso no es nada nuevo en el mundo del deporte profesional; pero algunos hechos recientes y la lejanía de piezas angulares del proyecto delataban que esa estrella personal tampoco le acompañaba en instantes tan determinantes. Su magia, en opinión del consejo de administración, tampoco llegaba en el vestuario con la fuerza requerida en estos momentos.
Resultados y crédito han jugado en contra de Lobera, que puede sentirse un privilegiado en su profesión porque en la UD Las Palmas ha encontrado un respaldo como en muchos años no se había conocido en estas mismas latitudes y colores. Tiene que dejar el cargo por razones objetivas y la reacción interna es inmediata: Josico, tras hablar con los futbolistas, aprecia que "están como motos y quieren lograr el ascenso a Primera". Algo ha funcionado desde las 03.00 horas del lunes. El fin del club es lo que importa, aunque también habrá de reconocerse que si la UD Las Palmas logra su objetivo en apenas cuatro semanas, una pequeña porción de ese ascenso llevará en él el apellido Lobera. Nadie se lo podrá secuestrar.

lunes, 5 de mayo de 2014

LA UD DE LAS GRANDES FINALES


Cuando esté presente en un escenario esta UD Las Palmas de Sergio Lobera puede ocurrir cualquier cosa. En las cinco últimas jornadas del campeonato puede quedar descolgada de la promoción si le entra otra pájara, puede colocarse para repetir emociones eliminatorias como la pasada temporada o puede incluso dar caza a una de las posiciones de ascenso directo, la que ahora posee el Éibar, claro. Es un equipo capaz de dar un fogonazo en diez minutos y desarmar al Zaragoza, meterse en Riazor, Colombino y el Molinón para asaltar la banca o puede entregarlo todo ante rivales de menos significado como Jaén, Alcorcón o Mirandés. Puede dominar ochenta minutos al Barcelona B y ceder todo en diez; y viceversa también. La UD Las Palmas lleva el propio carácter de la actual Segunda División: desconoce la regularidad y ama los toboganes.

La UD que vimos este domingo en La Romareda fue la de las grandes finales, esas que hemos comentado y que ganó en escenarios de equipos líderes o emblemáticos de la competición. Salió al campo con la intensidad que no tuvo en otras situaciones y con la puntería de un equipo ganador. Metió en serios problemas al Zaragoza y más tarde se fabricó una coraza para defender con nitidez lo que ya tenía conquistado y que es puro oro a estas alturas de competición.

Es un equipo que presenta respuestas impredecibles para su parroquia y, cómo no, también para los adversarios. Este domingo el recurso para la victoria fue Vicente Gómez, un jugador que no había participado en el último tercio de la competición pero que tiene un potencial largamente alabado desde que es profesional del representativo grancanario.

Las Palmas está arriba sin tener un rendimiento regular o proporcional a lo largo de la temporada. Sin ser un equipo que destaque por alguna de las facetas del juego. No es el vertical y veloz como cuando tenía en sus filas a Thievy y Vitolo. No logra ser productivo en las jugadas de estrategia como lo hace el Éibar o el Deportivo (los amarillos suman dos goles en jugadas de pizarra); no es sólido o rocoso a nivel defensivo, tampoco posee un goleador o una delantera que presente números relevantes. Antes, al contrario. Nada en Las Palmas es constante esta temporada; ni siquiera el humor de aficionados que hay días que no sabe si amarla u odiarla.

Por eso esta Unión Deportiva es imprevisiblemente atractiva para este final de una Liga a la que le restan cinco jornadas. Porque no tiene nada escrito que se vaya a llevar a rajatabla en la competición. Reapareció este domingo la UD de las grandes finales, el equipo que navega en contra de sus propias dinámicas (en ambos sentidos). Ha vuelto, pero ahora ya no puede dejar de estar porque le va en ello la vida.